Un nuevo estudio demuestra que el antojo de alimentos está en el ADN

el antojo de alimentos

Una nueva investigación sugiere que para algunas personas, el antojo de alimentos altos en calorías podrían estar en su ADN.

Parece que algunos de nosotros podemos estar programados para querer alimentos grasos y azucarados.

En un estudio en el Imperial College de Londres, los investigadores se propusieron explorar la relación entre los antojos de alimentos y la presencia de variantes que rodean a dos genes: el gen FTO y el gen DRD2, los cuales se han asociado con la predisposición a la obesidad.

Detectar el antojo de alimentos con pruebas genéticas 

El equipo analizó el ADN de 45 adultos europeos blancos. También pidieron a los voluntarios que miraran fotografías de una variedad de alimentos, desde refrigerios grasos y azucarados hasta alimentos bajos en calorías, y calificaran su nivel de atractivo mientras su actividad cerebral se midiera mediante imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI).

Los resultados mostraron que aquellos con variantes genéticas de FTO y ciertas variantes de DRD2 clasificaron los alimentos altos en calorías como muy atractivos y cuando se presentaron con estos alimentos, mostraron más actividad en las áreas del cerebro donde se representan los sentimientos de recompensa. Esta actividad cerebral parece ser lo que desencadena antojos más fuertes.

Según estas pruebas, se llegó a la conclusión que las personas que presentan estas variantes genéticas experimentan más antojos que la persona promedio cuando se le presentan alimentos altos en calorías, es decir, aquellos con alto contenido de grasas y / o azúcar, lo que los lleva a comer más de estos alimentos.

Mal manejo de antojos alimenticios pueden causar obesidad

Estos antojos más fuertes podrían ser una de las razones por las cuales las personas con estas variantes genéticas particulares tienen más probabilidades de volverse obesas.

Los investigadores dicen que las personas con variantes del gen FTO y DRD2 pueden beneficiarse de ciertos tratamientos que alteran la forma en que funciona la dopamina en el cerebro y de esta manera prevenir la obesidad.

Cambiar la forma en que el cerebro procesa los alimentos grasos o azucarados podría ser la mejor manera de ayudar a algunas personas a superar los antojos de alimentos, comer de forma más saludable y mantener un peso saludable.

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