La nutrigenética y nutrigenómica: ¿cómo diseñar dietas según tu genética?

Nutrigenética y nutrigenómica

Durante mucho tiempo se ha sabido que la alimentación influye de manera directa en el desarrollo de ciertas enfermedades. Debido a esto han surgido muchas interrogantes, tales como: “¿Si como papas fritas tendré cáncer?”, “¿Si consumo cafeína desarrollaré  alzhaimer?”   

Gracias a los diversos estudios de los genes humanos ahora sabemos que el hijo mayor de una persona con diabetes tiene alto riesgo de padecerla durante su vida, pero: ¿Cómo evitarlo? ¿Exactamente cuál es la cantidad de azúcares y grasas adecuadas para mantener el equilibrio en su organismo?

Los estudios de la relación de la alimentación la salud y los genes se divide en dos ramas: la nutrigenética y la nutrigenómica.

¿Qué es la nutrigenética?

La nutrigenética estudia las diferencias genéticas de los individuos en relación con su respuesta a ciertos alimentos en comparación con otros con la misma dieta.

Por ejemplo: entender por qué un individuo desarrolla una enfermedad mientras que otros, con la misma dieta, no presenta dicho cuadro clínico.

¿A qué llamamos nutrigenómica?

A diferencia de la nutrigenética, la nutrigenómica estudia de qué manera ciertos nutrientes modifican la expresión de los genes. Se podría decir que la genómica se avoca al estudio de la relación entre la alimentación y el mapa genético de cada persona.

Ambas ramas tiene por finalidad explicar cómo se relacionan los factores nutricionales de cada individuo y las respuestas de los genes a los mismos, de tal manera que se pueda determinar una dieta altamente personalizada que prevenga la aparición o desarrollo a ciertas patologías para las cuáles se muestre una fuerte predisposición genética o hereditaria.

Nutrigenoma

A través del estudio de un puñado de genes relacionados con la ingesta de alimento, el metabolismo de azucares, ácidos grasos, y detoxificadores, es posible diseñar una dieta personalizada que se ajuste al perfil genético de cada paciente.

De esta forma, los cambios en los hábitos alimenticios estarán en manos del paciente que gozará de la información necesaria para tomar las mejores decisiones y prevenir daños en su ADN y el de sus hijos.

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