Los trastornos mentales: Tipos, Tratamientos y Predisposición Genética

trastornos mentales

Los trastornos mentales son alteraciones en los procesos cognitivos, sociales y percepción de la realidad, pudiendo tener causas genéticas y/o ambientales, como el abuso de sustancias.

Características del trastorno mental

Existen diversos tipos de trastornos mentales, pero sus características generales incluyen alteraciones en los procesos mentales, tales como:

  • Percepción del entorno y de sí mismo
  • Control de las emociones y la conducta
  • Relaciones sociales y familiares

Tipos de trastornos mentales

Aunque un trastorno mental difiere en su severidad y sintomatología, este puede ser agrupado según algunas características comunes, como por ejemplo: el área psicosocial que se vea afectada.

Los trastornos mentales pueden ser trastornos de estado de ánimo, trastornos de ansiedad, relacionados con sustancias, psicóticos, disociativos, somatomorfos, de desarrollo  y de personalidad.

Entre los trastornos mentales más comunes podemos mencionar: Autismo, TDH, esquizofrenia, trastorno bipolar, depresión, fobias, trastorno obsesivo compulsivo, etc.

Tratamientos para trastornos mentales

Los tratamientos para los trastornos mentales han experimentado una gran evolución, en tanto que se han hecho avances en el estudio del origen y correctos tratamientos de estos padecimientos.

La forma más efectiva de abordar estas enfermedades es una combinación de fármacos y psicoterapia, involucrando a la familia cercana del paciente.

Factor genético y ambiental en el desarrollo del trastorno mental

No es suficiente tener la predisposición genética para desarrollar trastornos mentales como: depresión, esquizofrenia, trastorno bipolar, etc.

Alrededor de un 1% de la población mundial es genéticamente propensa a presentar en algún momento de su vida alguna característica de esquizofrenia, pero esto no quiere decir que desarrollará necesariamente la forma completa de la enfermedad.

Un portador del gen podría no presentar el trastorno a menos que se combinen factores ambientales que desencadenen los síntomas de la enfermedad.

El resultado del gen no es producir la enfermedad, sino más bien propiciar su desarrollo ante la presencia de un detonante.

Además de esto, no siempre es un solo gen el que causa la predisposición; sino un grupo de genes, los cuales al ser identificados ayudan a abordar mejores tratamientos para la enfermedad.

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